DOI: https://doi.org/10.33881/IBR084
El deporte exige un funcionamiento óptimo del sistema musculoesquelético, especialmente de las articulaciones, que son las estructuras responsables de permitir el movimiento, absorber impactos y sostener el peso corporal durante la actividad física. En este sentido, el colágeno cumple un papel importante, ya que es la proteína estructural más predominante en los tendones, los ligamentos y en el cartílago, dándoles resistencia, soporte y mayor estabilidad. Gracias a esto su presencia permite que el tejido conectivo soporte cargas repetitivas y esfuerzos del entrenamiento y en las competencias deportivas.
Es así como en el cuerpo humano se pueden encontrar diferentes tipos de colágeno.
El colágeno tipo I es fundamental en la estructura de los tendones y ligamentos, desarrollando fuerza tensil y evitando que con el tiempo se deforme gracias a estiramientos bruscos, es el más abundante y clave en los procesos de cicatrización y estética de la piel; el colágeno tipo II se encuentra en el cartílago actuando como un tipo de amortiguador frente a fuerzas de compresión, es indispensable para la salud articular y la movilidad, y la disminución de concentración puede conducir a enfermedades como artrosis; el colágeno tipo III se encuentra en la piel, órganos internos y vasos sanguíneos, ayudando a la flexibilidad y elasticidad, así mismo contribuye a establecer la estructura cutánea; el colágeno tipo IV forma las membranas basales que separan los epitelios y ayuda a la integridad de la piel y el proceso de filtración en los riñones; y el colágeno tipo V permite la regulación de formación de colágeno tipo I. Estas propiedades resultan claves para el desplazamiento eficiente, la aceleración, los aterrizajes y los cambios de dirección frecuentes en deportes como fútbol, baloncesto, voleibol y atletismo, por ello cuando la producción o la calidad del colágeno se reduce, las articulaciones se vuelven más vulnerables al desgaste, inflamación y pequeñas lesiones acumulativas que, de no tratarse, pueden evolucionar en tendinopatías o dolor articular persistente que puede afectar el rendimiento del deportista.
Autores
- Castiblanco-Bautista, Dana
- Espinel-Ruiz, Zara
- López-Moreno, Nayely
- Sierra-Cañon, Yeison
- Velásquez-Silva, Betty Astrid