DOI: https://doi.org/10.33881/IBR088
El comercio electrónico en el estado colombiano se ha hecho más fuerte, como un motor de crecimiento económico, con un relevante efecto que ha logrado causar un impacto en la inclusión de empresas pequeñas y en el cambio de zonas un tanto tradicionales como la agricultura, la artesanía y el turismo. La expansión de esta ha sido alentada por el acceso que hay a mercados más grandes, la disminución de costos operativos y la adopción acelerada de tecnologías digitales, especialmente después de la pandemia de COVID-19. Sin embargo, se fijan desafíos estructurales como lo que son las brechas de conectividad y alfabetización digital, el dominio del mercado en pocas plataformas con un importante poder y los impactos ambientales derivados de la logística y también los empaques. Este estudio propone que el desarrollo sostenible del e-commerce requiere políticas públicas que le den fortaleza la infraestructura digital, que equilibren el poder de mercado entre empresas, incentiven prácticas verdes y promuevan la educación digital. De este modo, el comercio electrónico puede llegar a convertirse en una gran herramienta estratégica para un crecimiento para todos, que sea competitivo y que genere un ambiente responsable en Colombia.
Autores
- Blademir Quiguanas Chila
- Juan David Espinosa Mesa